A veces uno tiene una loca idea en mente, pero ¿realmente es de uno esa loca idea?, ¿es una inspiración propia o es ajena, pero a la vez propia? Si ya se, los mareé mucho con tanta duda, pero creo que algo de razón tengo. Yo se bien sobre que quiero comentar en esta nota, pero se que si no fuera por algo que me pasó, no lo estaría contando.
Lo que me inspiró para contar esto es algo que me pasó, que seguramente fue una situación fuera de lo habitual dentro de mi vida, o quizás todo lo contrario es muy habitual en mi vida, pero es poco habitual en la tuya, y yo hablando con un tercero que no sos vos, (o quizás alguna vez seas vos), me haya dicho, “nunca me paso eso”, “a vos solo te pasan esas cosas”, etc.
En fin, voy a contarles que me fue lo que me pasó, e hizo que vuelva a escribir una nota después de tanto tiempo. Esto es para los/as que no tienen novia/o, pero quieren tener alguien que sea mas que un chongo/a. Y quieran darle regalos, besos, abrazos, y compartir algún “cursi, cursi, cursi”. Esto, esto, es para todos ellos.
Todas las relaciones que tiene un ser humano tienen ciertas actividades.
Con tus amigos, una vez a la semana, comunicate, hablales, preocupate por ellos, si da para salir, salí. Es decir si lo vale como amigo, mantené la relación, siempre algún gesto lindo como los mencionados anteriormente hacen que la relación no se corte y siga esa amistad con esa persona que tanto querés y respetas como amigo.
Con tu novia, ya es distinto, y mucho más cuando es una novia como en mi caso, que es la primera relación seria que tuve en mi vida. Y bueno, básicamente, (para no extenderme tanto, ya que muchos leen esto en sus trabajos, colegios, facultades, peleas de germios, riñas de gallinas, etc.), volviendo, básicamente en el primer año, uno se porta como un duque, hace dos millones de cosas que no se imagina, todos los meses un regalito, una cartita, si tiene tiempo, un corazón dibujado, y todo ese tipo de cosas. Pero con el correr del tiempo, y con el correr del tiempo, no digo un par de meses más digo, 4 señores años de noviazgo, uno olvida esas actividades, olvida la cantidad de tiempo que lleva con la otra persona, olvida que talle de remera tiene (es una clara evidencia que hace mil no le regalas una remera ratón/a), etc. Y entre esas cosas que olvida, de repente se acuerda de esa primer rosa que le regalo, y justo ese día por merito propio, me acordé que cumplíamos 50 meses de novios, (no se preocupen, no fue una cuenta tan difícil, 4 años de novios son 48 meses, cumplimos 4 años en febrero, estamos en abril, simple 50 meses) entonces me acordé de eso, y saliendo de la Iglesia el domingo, (Luli no me deja mentir, yo estaba con ella) dije: “¿Me acompañás a la florería que está en frente?, porque cumplimos 50 meses con Anto y quiero regalarle unas flores”.
Fuimos a la florería, entramos en la florería, y acá comenzaría toda la historia.
Habían 3 señoras de la tercera edad, 3 amigas de la infancia, (es decir tu abuela, y sus dos amigas de 1935 mas o menos), se comenta por el barrio que son tan inseparables que ya planean hacer un ataúd para 3 porque ni la muerte las va a separar. De estas 3 señoras, una era la Florista y las otras dos, las amigas chusmas que suman la calidad de lo que vende haciendo comentarios tales como “Hay que hermosas flores esas que elegiste para el chico”, “¿De donde me habías dicho que eran, ¿de Colombia no?, haaay de Colombia, mira son importadas che”, “¿Y los moñitos los haces vos?, Haaaay mira haces los moñitos también”, y muchísimas mas frases, que seguramente la dueña de la florería que no es ninguna boba, le dijo a sus amigas que digan, para hacer valer más su producto.
La cuestión es que yo entré a la florería, quería comprar un ramito de 6 flores e irme. (Como experiencia que tengo nunca estuve más de 3 a 5 minutos en una florería, es decir: “Hola me das media docena de rosas”, “¿Cuánto es?”, “Tomá”, “Gracias y chau”.) Bueno, después que le dije lo de las 6 rosas, se quedó hablando fácil 1 minuto con sus amigas, me dijo “disculpame, ya te armo el ramo”, que obviamente no tenía armado. Se fue hacia un cuartito detrás de donde atiende, buscó un montón de rosas, eligió las 7 más lindas, (yo había pedido 6). Estuvo 5 minutos buscando las 7 más lindas, a todo esto seguía perfectamente el hilo de la conversación de sus amigas, y me hablaba a mi sobre quien sabe que historia que no le estaba prestando atención. Termina de elegir las 7 más lindas. Abre un papel celofán de esos en donde se ponen las rosas y pone 4 acostadas y después 3 arriba, mira detenida mente, y pone 3 abajo y 4 arriba. Dice: “mmm a esto le falta color”, va hacia otro sector de la florería y busca 2 florcitas blancas que no se que eran y las agrega al ramo, así que ya tenemos 7 rosas y dos flores blancas, (a todo eso acuérdense sus amigas tirando frases del estilo que les conté). Vuelve a donde estaba el papel celofán con las rosas, termina poniendo cuatro atrás, las dos blancas adelante, en una especie de medio campo, y arriba de todo ese conjunto mete 3 rosas más. (En un esquema futbolístico se puede decir que hizo un 4-2-3). Igualmente se tomo tranquilamente su tiempo para ver cual de las 3 flores que jugaban en la delantera iba por el carril izquierdo, cual en el derecho y cual en el medio. La impaciencia casi hace que me de ganas de correrla de la mesita y acomodar yo esas 3 flores, pero bueno la deje porque a pesar de todo me cayó bien la señora.
Una vez que se decidió bien cuales rosas iban en que lugar. Cierra el ramo. Y me dice: ¿moñito de que color querés?, le respondo: “Lila o violeta”, me dice: “No no no, esos colores no, a ver mmm a ver este” y saca uno rojo y uno lila, y le digo: “el lila”. Con una terrible cara de ojete pone el lila (por un momento pensé que me escupía). Una vez que terminó de poner el lila, se va al cuartito de atrás del mostrador nuevamente, trae 2 rosas más, le saca con un cuidado quirúrgico las espinitas y las abrocha al moño. A todo esto ya estábamos llegando a lo 20 minutos con Luli adentro de la florería.
Mientras que la señora florera se pone a terminar de hacer los últimos arreglos, ve por última vez al ramo con una mirada de madre primeriza viendo a su bebe recién nacido, y dice: “AHHHH me olvidaba del brillito, esto todo el mundo me lo pide”, ahi la miro a Luli y casi me empiezo a tentar de la risa, (cómo diciendo de acá no nos vamos más). Le pone un brillito dorado a las rosas y nos dice: “Chicos ustedes no se preocupen si no tienen plata para pagarlo, porque yo a mis clientes los quiero mucho, y no me importa que no me lo puedan pagar, me importa que se lleven el ramo y hagan feliz a otros, asique en serio, no sean vergonzosos, y si no lo pueden pagar díganme y otro día lo pagan”.
El precio que me cobró, por razones obvias, no lo voy a mencionar, pero les juro que de lo que se imaginan es muchísimo menos, y encima me lleve en vez de 6 rosas, 7 adentro del ramo, 2 afuera del ramo en el moño, y 2 flores mas de color blanco que no me acuerdo que eran. Una vez que le pago a la señora, ella me da el vuelto, nos retiramos de la florería y Luli me dice: “Fa, esto no podés no escribirlo”